Memorándum – Acompañamientos a alumnas en su ERASMUS+ APSD Lisboa – Febrero de 2026
Pues llega el momento tan esperado, el inicio de las prácticas está a la vuelta de la esquina, pero… Las dos alumnas se acercan a mí con cara de «haber perdido el móvil» y me dicen: «Nos acaban de anular la reserva del alojamiento en Lisboa porque no se habían dado cuenta que somos menores de edad, pero nosotras lo avisamos cuando hicimos la reserva». Automáticamente, se activa una maquinaria compuesta por el alumnado, profesorado, familiares y conocidos a la búsqueda de alojamiento.
Llegó el día de irnos y una de las alumnas sí tenía alojamiento, pero la otra no. Y además, durante esta búsqueda las dos alumnas tuvieron un desencuentro motivado por el estrés y no se hablaban. Nos fuimos dirección Lisboa para y allí, además de visitar las empresas y presentar a las alumnas, seguir en la búsqueda de alojamiento.
Una vez en Lisboa, toca buscar el hotel y avisar a las alumnas. La alumna que no tenía alojamiento se alojó en mi mismo hotel el fin de semana, por lo que por la tarde nos vimos para establecer la estrategia de búsqueda de alojamientos. El jueves por la mañana, lo primero fue presentar a ambas alumnas en sus respectivas empresas y mientras ellas estaban en su primer día de prácticas yo y una de las madres estuvimos buscando y visitando alojamientos, sin encontrar nada que encajara en fechas, precio y edad. Al finalizar las prácticas, la alumna se unió a nosotras, le contamos todo el estudio sobre alojamientos y los resultados obtenidos. El viernes había que cruzar Lisboa para ir a la central de la Casa Pia de Lisboa, en la zona de Belem, lo que me dio la oportunidad de ver parte de la ciudad y de montarme en cais todos los medios de transporte, menos el tranvía… otra vez será. Mientras, seguíamos con el proyecto «encontrar alojamiento». El viernes también gestionamos los abonos transporte, por separado, claro. Si tienes CIF portugués te sale gratis, si no lo tienes te cuesta 30 euros al mes. El problema es que, para sacarte el CIF portugués, al ser menores de edad tenían que venir las madres, que solo se quedaban el fin de semana. La madre de la alumna que tenía alojamiento pudo irse en coche hasta un pueblo donde le dieron cita a sacarle el CIF, pero la otra madre priorizó la búsqueda de alojamiento y la alumna se sacó en la oficina central del metro el abono, previa solicitud en persona y entrega de 2 fotos carnet.
El sábado por la mañana apareció un alojamiento que parecía que se adaptaba a lo que la alumna podía asumir, visitamos el piso junto a la alumna y parece que sí le gustó, por lo que lo reservamos. El domingo por la mañana procedimos a hacer el traslado de cosas a su nueva habitación para que se quedara instalada y su madre pudiera volver a Madrid. ¡Nos quedamos las tres en Lisboa! Era el momento de solucionar el desencuentro. Tras la instalación comenzamos a hacer la primera compra, a conocer el barrio y quedamos a comer las tres juntas, y el buen rollo tardó en salir 5 minutos, a la primera broma que hice comenzaron a bajar defensas y a ser las mismas que llevaba conociendo un año y medio. Por la tarde nos fuimos a conocer el barrio de la otra compañera y de los medios de transporte que las unen y las dejé a las dos juntas hablando de lo que les había pasado esos días e incluso cenaron juntas.
El lunes tuve que volver a la Central de la Zona de Belem para recoger documentación, y me llevó toda la mañana. Por la tarde quedamos para tomamos algo y despedirnos en nuestro centro de comunicaciones “el McDonald”, y agotadas nos despedimos. Ya las caras eran otras, había risas, gracietas y proyectos de visitas culturales, lo normal en un Erasmus.
Pero claro, algo más tenía que pasar a parte de que haya estado lloviendo 24/7… esa noche, al volver al hotel se fue la luz en el barrio y no había grupo electrógeno, es decir que llegas llena de agua y no te puedes secar ni tu ni tu ropa ni tus zapatos. La luz volvió el martes a media mañana, lo que hizo que tampoco hubiera desayuno… Al final, el aeropuerto es siempre una buena opción para desayunar, para cargar el teléfono, etc, aunque tengas que esperar 3 horas tu vuelo.
En resumen, ha sido un viaje “movidito” que nos a enseñado a TODAS (alumnas, madres y profesora) a sacar y buscar recursos, que ha estado pasado por agua al completo, casi nos salen branquias; pero ha merecido la pena, sobre todo cuando ahora alguna de las dos contacta por el grupo de WhatsApp para contar lo que le gustan las prácticas y las cosas que están haciendo.


